contigo en moto

Mi querida Isabel,

Cuando empecé a enamorarme de ti, hace unos 8 años ya, y aunque yo no lo sabía, ya me fijaba mucho en ti, en tu forma de ser, e iluso de mi, empecé a dibujar un retrato tuyo, pensando que te podía estereotipar, sin mala intención. Imaginaba cómo eras, cuáles eran tus gustos, recuerdo que hasta me permití imaginar tus gustos musicales, y siempre quería que escuchases a esa cantante a la que estaba convencido de que te acabarías enganchando... así era, tal vez tan ingenuo como ahora, muy probablemente.

Por eso cada vez que creo que sé algo de ti, lo acabo descartando porque me sorprendes muchas veces con tu propia personalidad. Palabra esta que no me gusta nada, pero que si hay alguien que tiene una personalidad propia esa eres tú, y no lo digo sólo yo. O mejor dicho: no lo pienso sólo yo, lo dice más gente. Será por eso que enamoras, porque eres única, inimitable y porque en ese universo de gente que hay en el mundo sólo me atrae un lugar en el que tú estés, créeme.

Una de las cosas que solía imaginarme mientras me enamoraba de ti era que tú y yo vivíamos juntos en una ciudad lejana, y que en esa ciudad que podría ser París, paseábamos en moto, recorriendo las callejuelas mientras desprendíamos amor, tú con tu vestido multicolor y yo en vaqueros y camisa, perdidamente enamorado de quien me cogía de la cintura. Es una imagen recurrente, que ya no forma parte de mis fantasías, porque ahora imagino contigo otras cosas, acaso más mundanas, pero para nada menos deseables, como mirarte a los ojos, simplemente eso, y disfrutar de quien eres, seas quien seas, y que me enamora en cada encuentro aún por breve y familiar... Te quiero siempre, Isabel.

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