domingo, 11 de noviembre de 2018

la fortaleza de tu hogar

Mi querida Isabel,

Hay algo que forma parte de tu vida cotidiana, esa en la que yo no existo más que que remotamente. Es algo tan normal en cualquier familia que es absurdo tener celos, pero a mi me pasa. Vosotros lo llamáis de otra manera, pero es algo como "tarde de cine". Se trata de juntaros en familia y ver una película en casa, con una pizza. Algo tan familiar y cotidiano me supone una demostración de lo inmensamente lejos que estoy de ti, y más si te imagino tumbada en el sofá con tu marido, no puedo evitarlo. Y lo mejor de todo es que en el fondo me gusta verte feliz en ese entorno, en tu entorno familiar, no dejo de alegrarme por ti, como es obvio.

Pero es imaginar esa escena y veo lo fuera de tu vida que estoy, por motivos obvios. Y una vez más sufro por tenerte completamente fuera de mi alcance, cada semana, en una rutina que se repite continuamente, mientras los años pasan, y la probabilidad de tenerte se reduce a cero. Es la vida. Aunque también debo decir que en alguna de esas sesiones he estado con vosotros, en mi papel, en ese papel de derechos restringidos, desde el que es imposible quererte como me gustaría, y más que disfrutar lo que hago es sufrir un poco. Y luego pienso que no está nada mal eso de estar cerca de ti.

martes, 6 de noviembre de 2018

esos últimos minutos

Mi querida Isabel,

Cada vez que nos despedimos, se me hace un pequeño nudo en la garganta, como si no nos fuésemos a volver a ver en mucho tiempo. Es como que siento la ansiedad de agotar esos últimos minutos de la forma más intensa, y es por ello que te miro a los ojos, mientras hablas con los demás, y es por eso que te sigo con la mirada, en cada uno de tus movimientos, en cada uno de tus gestos, como queriendo impresionar en mi retina cada uno de tus detalles.

Porque esos detalles son los que luego, en los días siguientes, recordaré como si te tuviese delante, y me servirán para rememorar lo que eres y lo que significas para mi. Y eso es mucho. No eres sólo mi cuñada, sino alguien muy especial para mi, que me inspira y me guía en muchos aspectos. No me preguntes cómo has llegado a significar tanto para mi, ni yo mismo lo sé, pero tengo claro que de todo lo que escribo en este diario, parte debería explicar este fenómeno de amor. Mi querida Isabel, cuando me separo de ti busco tu beso, te busco a ti. Y lo hago porque es ese beso, ese breve contacto con tu piel lo que me queda después de mucho tiempo. Es ese beso y mi nombre en tus labios lo que me hace recordarte como ese olor de la infancia que no se puede borrar de la memoria, o ese amor de familia que en esencia es más natural en nuestra relación. Siempre que siento que me voy a separar de ti Isabel, vienen a mi mente esas palabras: "No te apartes de mi, amor...".

domingo, 4 de noviembre de 2018

cuando leas este diario

Mi querida Isabel,

Me viene a la mente cada momento en que tú y yo hemos llegado al punto de una conversación personal, y en cada uno de ellos soy sistemáticamente torpe, no consiguiendo decirte lo que quiero, porque me puede el ansia de comunicarte mis sentimientos, a la vez que el nerviosismo de meter la pata. Todo esto porque no quiero caer en la falsa certeza de los enamorados, de ver el momento de intimidad como una ocasión perfecta para declararse o algo así... y por consiguiente estropearlo todo definitivamente, en mi caso. Por eso escribo cada línea de este diario, porque me da la oportunidad de reflejar lo que siento por ti de una forma quiero creer que un poco menos torpe, y en parte porque sé que tú no lo leerás. Pero, ¿qué pasaría si lo hicieses?...

Por mi parte, quiero decirte que seguramente de leer este diario (por completo) sabrías identificar muchas razones por las que te amo, y seguramente tu conclusión no sería tan dramática y drástica como si te lo contase yo de palabra. Eso poniéndome en el caso optimista. Si me voy al supuesto realista, seguramente de conocer mi diario tu reacción sería de no querer saber lo que en él cuento, por lo que siempre digo, por ser irreal e irrealizable. Sé de buena tinta que prefieres tu vida actual a una historia de amor de este tipo, que posiblemente sólo te trajese problemas. Ojalá me equivoque, porque siempre pienso que seríamos buena pareja, salvando el abismo de condicionantes que nos separan en esta vida.

En el fondo deseo que este diario te llegue, y por eso fantaseo con poner su nombre en alguno de los libros que estás leyendo, en una pared frente a tu casa o simplemente en el comentario de uno de los blogs que lees. En el fondo mi mayor deseo es que este diario se convierta en el medio de comunicación clandestino que te entregue todos mis sentimientos, con la firme certeza de que nada puede ocurrir más allá de todas estas entradas de mi diario. Con la tranquilidad que me da ver las cifras de audiencia de este blog, remotamente lejanas a tu mundo real, te busco, deseando que en alguna de tus noches de desvelo llegues hasta aquí, a esta que es mi historia contigo, mi querida, anhelada y siempre bella Isabel:


https://miqueridaisabel.blogspot.com

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miércoles, 31 de octubre de 2018

cuando estoy muy cerca de ti

Mi querida Isabel,

Deseo siempre estar muy cerca de ti. Cuanto más mejor. Y esto incluye, ¿porqué no decirlo? el sentir tus labios contra los míos... pero eso se queda en mi imaginación.

Sin embargo, a veces veo mi deseo cumplido, aunque sea sólo de una forma aproximada. Cuando estamos en una multitud, aprovecho para colocarme lo más cerca de ti posible, imaginando que somos pareja, y te tengo muy cerca, los dos hombro con hombro, o pecho con espalda. Sin llegar al extremo de tocarte, juego a sentirte muy cerca, y llego a veces a sentir tu aroma, tu cercanía. Me deleito con el brillo de tu pelo, tan inalcanzable para mi, simple cuñado. Y es ahí cuando pienso en ti, en nosotros, en esa utopía que supone estar juntos, ser pareja de verdad. Sé bien que eso, por imposible, queda lejos de mi alcance, y te debo tal respeto, a ti y a los que nos rodean, que trato de que mis fantasías sean tan efímeras como el viento que revuelve tu melena adorable y dulce.

En momentos así me enorgullezco de ti, pienso en quien eres, una mujer perfecta, una perfecta señora. Y siento celos de quienes entre la multitud te tienen al alcance de su mirada, porque tu belleza es obra de arte, es generosa simpatía, es perfección, mi querida y amada Isabel.

martes, 30 de octubre de 2018

no me pude contener

Mi querida Isabel,

Es tal la emoción y excitación que siento al tenerte cerca de mi por unos días, que vivo en un estado constante de contención, de ansiedad, por aprovechar cada momento contigo. Si además le añado el hecho de que eres un sol, es cuando ya no puedo evitar demostrarte abiertamente lo que te quiero. Me hiciste un regalo que me demuestra que piensas en mi, y eso mi querida Isabel es algo que me encanta, porque te aseguro que pienso en ti cada minuto del día, y saber que tú te has acordado de mi aunque sea una milésima parte es desde luego una satisfacción. Ese regalo era, una vez más, lo de menos, pero al verme objeto de tu ansia de complacer, me dirigí a ti sin reparos y te di ese beso en la mejilla. ¿Qué sentiste en ese momento? no lo sé, tal vez no lo sabré nunca. En mi interior quisiera pensar que te recorrió una sensación de satisfacción, créeme que eres un cielo. Un amor.

Siento el miedo a ser descubierto de alguna forma, que alguien sospeche lo que te amo, no lo que te quiero, que creo que es más que evidente... En fin Isabel de mi vida, sigue dándome estos momentos, incluyendo la oportunidad de soltarte un beso sobre tu mejilla, sobre tu piel de melocotón. Amor con amor se paga, y yo te debo mucho amor...

sábado, 27 de octubre de 2018

un mensaje para ti

Mi querida Isabel,

Viste ese libro por casa y lo cogiste para leerlo, sin saber que era mío. Me hizo ilusión verlo sobre la cama ayer, supuse que lo habías cogido para leerlo, así que decidí dejarte un mensaje muy personal, espero que lo veas, imagino que si así es no sabrás que lo puse yo. En cualquier caso la posibilidad de que te llegue el mensaje me gusta, llámame absurdo.

Cogí un boli que no escribe y puse un I LOVE YOU, abreviado como I (Corazón) U. Es lo que siento por ti, espero que al pasar la página llegues a verlo, y tal vez pienses en el dueño de ese libro, es una posibilidad. En cualquier caso, dicho de una forma directa: Te quiero Isabel. Y me encanta que estés en mi casa, y que cojas mis cosas, me gusta todo de ti.

jueves, 25 de octubre de 2018

lo difícil de complacerte

Mi querida Isabel,

Cuando estamos poco tiempo juntos creo que pasa desapercibida la forma en que trato de complacerte, buscando la manera de hacer lo que creo que te va a gustar. No es una cuestión de decirte a todo que sí, pero es que contigo me apetece todo, me gustan tus gustos. Creo que es lo que significa, al fin y al cabo, estar enamorado.

Pero cuando estamos conviviendo unos días debo confesar que tengo que contenerme para no estar continuamente pendiente de ti. En la vida real eres mi cuñada, y yo deseo continuamente estar contigo, hablar contigo, compartir todo contigo, y eso no es compatible con nuestras vidas, por desgracia. Así que me tengo que conformar con disfrutar de la satisfacción de cosas como compartir contigo este mismo ordenador, y saber que tus dedos recorren estas mismas teclas, ya ves tú qué tontería...

Sin embargo, de vez en cuando tengo la oportunidad de decirte lo que te quiero, en forma de gestos, como sonriéndote al cruzarnos en el pasillo, ayudándote con cualquier cosa o simplemente mirándote a los ojos, en general cualquier pequeño gesto me sirve para disfrutar una vez más que estás conmigo. A pesar de contener mis ganas de hacer contigo una mini vida de pareja, no puedo evitar aprovechar cada oportunidad de complacerte, porque eso para mi es una forma de quererte, mi querida Isabel.

miércoles, 24 de octubre de 2018

cuando llegas a la ciudad

Mi querida Isabel,

Una vez más vienes a vernos (no a verme), pero para mi es como si la visita fuese para mi, porque me siento ansioso y deseoso de verte, y de aprovechar cada minuto que estás por aquí. Además esta vez me toca ir a recogerte, y eso es algo que tiene un punto de intimidad, de rato en familia. Me encanta.

Siempre pienso en qué dirá la gente que viaja contigo, ¿se fijará en ti? ¿serás sencillamente una pasajera más?. Me parece ver tu sonrisa cuando alguien se sienta a tu lado, o un niño pasa cerca, siempre eres tan agradable... Paso los minutos en el andén y pienso en muchas cosas, pero no sé porqué me viene a la cabeza la imagen de dos enamorados, que se besan en el andén al reencontrarse. Siento la ansiedad de saber que esa imagen imposible me haría tan feliz... Abrazarte, besarte y salir de allí juntos de la mano, es todo tan irreal. Así que me conformo con darte dos besos y preguntarte si estás cansada, siento la obviedad, pero igualmente salimos de la estación juntos, y te sientas a mi lado en el coche, y eso para mi, una vez más es suficiente. Sentir tu figura junto a mi, hablándome, recorriendo la ciudad, y saber que nos quedan varios días juntos, no puedo pedir más...

martes, 23 de octubre de 2018

contigo todo funciona

Mi querida Isabel,

Contigo todo funciona. Es como si la palabra mágica para arreglar cualquier cosa, para solucionar todo fuese que tú me lo pidas. Desde hace tiempo me pides cosas, me pides favores, o que te resuelva algo, y para mi cada petición es un reto, es saber que si te lo consigo o te lo soluciono, ambos quedaremos satisfechos, yo el primero. Por ejemplo aquella vez que tenías que convertir unos vídeos y no encontrabas la manera de hacerlo, y yo lo conseguí. No es que sea muy hábil, pero cuando se trata de sacarte esa sonrisa me encanta acertar.

Así que cada vez que me pides algo no sé cómo lo hago, pero lo hago. Normalmente rápido y bien, porque estoy impaciente por satisfacerte. Ya sé que es una tontería, una más de cuantas hago para agradarte, y el hecho mismo de agradarte soy consciente de que puede resultar patético para quien alguna vez lea este diario, pero lo cierto es que disfruto solucionando cosas para ti. Incluso consiguiéndote cosas a priori complicadas, o simplemente cosas que nadie más hace tan rápido como creo que te mereces...


Mi querida Isabel, no sabes cuanto desearía satisfacerte en todos los planos de la vida, y créeme que esta frase no tiene un trasfondo sexual, aunque lo parezca. Ciertamente me gustaría saber que soy quien puede darte todo lo que un hombre entrega a una mujer. Y viceversa. Aunque a estas alturas creo que no cabe duda de que contigo yo tendría todo lo que necesito, serías todo para mi, si no fueses tan sólo alguien a quien no puedo amar...

domingo, 21 de octubre de 2018

sorpresas muy agradables

Mi querida Isabel,

El sábado por la mañana me di cuenta de que habías mirado mi estado de WhattsApp el viernes, a medianoche. Como siempre que ves mi estado, me da un vuelco el corazón, me siento de alguna manera objeto de tu interés, aunque sea en un detalle tan insignificante. Puede que simplemente estuvieses desvelada y mirases los estados de la gente, y entre ellos el mío. Pero la idea de saber que en medio de la noche accediste a mi perfil me hace fantasear con que de alguna forma te intereso, y no sé, eso me hace feliz, porque durante unos segundos al menos pensaste en mi...

El sábado te oi llegar a la casa, y como siempre que nos vemos, trato de disimular un poco el ansia que tengo por verte, y darte dos besos. Así que no me levanté inmediatamente del sofá, estaba con el ordenador y simplemente miré hacia la puerta, y vi tu silueta, tan guapa, siempre super elegante. Entonces ocurrió algo que no me esperaba. Viniste directamente hacia el fondo del salón, decidida y con la mirada hacia mi. Me pareció que venías a saludarme, pero primero no eres muy de dar besos, eso ya lo hemos hablado alguna vez :). Y además, hubiera sido muy embarazoso levantarme a darte un beso y que hubieses seguido, por ejemplo, hacia la ventana. Así que opté por mantener una sonrisa mirándote a los ojos, y te saludé. Cuando llegaste, te inclinaste y me diste dos besos. Dos besos que me supieron a gloria, por inesperados y porque estabas realmente guapa. Como nunca. Y es que aunque no te lo pueda decir muchas veces, sinceramente te veo más guapa cada día que pasa, te sienta estupendamente la madurez, Isabel.

Después de tu beso me quedé con una satisfacción indescriptible, y también con cara de tonto por no haberme levantado antes, lo siento Isabel. Te quiero tanto...

miércoles, 17 de octubre de 2018

tu mensaje de hoy

Mi querida Isabel,

Cada vez que pones en whatsapp un emoji de esos con los ojos con corazones, me encanta. Normalmente no me envías este tipo de respuestas a mi (excepto aquella vez...), sino como comentario a algo que yo o alguien pone en el grupo, a modo de respuesta genérica. En cualquier caso, veo este símbolo y te imagino enamorada de mi, recordando tus ojos cuando te hago reir, y esa expresión de tu cara me encanta. Me hace imaginar momentos que no he vivido contigo, como si en tu juventud te hubiese llegado a enamorar, y una vez más la ansiedad me puede, ya que veo pasado el momento de haber tenido algo contigo.


Esa sensación de verte enamorada de mi, con una sonrisa pletórica, desprendiendo corazones, es algo utópico para mi, pero tienes que saber que cada vez que tu dedo pulgar elige esa respuesta para uno de mis mensajes, me estás una vez más, haciendo feliz, mi querida cuñada...

martes, 16 de octubre de 2018

antes de dormir yo busco tu retrato

Mi querida Isabel,

Durante años he tenido un privilegio que no supe ver, y ahora que soy consciente, disfruto como no sabría explicar con palabras. Dormir en la misma cama en la que durante años lo hiciste tú es algo que me evoca recuerdos que no he vivido, me devuelve a tu juventud en la que yo no existía en absoluto. Me recuerda que fuiste una niña, probablemente soñadora, seguramente con las ideas muy claras sobre la vida, más de lo que tú y yo creemos... Esa época que ha quedado impregnada en esas sábanas desgastadas por la vida, para bien, sobre todo para bien.

Saberme ocupando tu lugar de antaño me evoca sensaciones muy extrañas, me hace preguntarme dónde estaba yo entonces, pero claro, incluso estando cerca de ti ¿por qué te ibas a fijar en alguien como yo?. Y más teniendo a tu novio de toda la vida, a quien seguramente quisiste con todo tu amor, con ese desprendimiento que pones en lo que haces, muchas veces con la insoportable modestia de tu personalidad que nunca sé desvelar... Añoro la forma en que amabas cada noche antes de dormirte, y envidio aún más a tu marido, si es que eso es posible ya a estas alturas.

Isabel, mi amor imposible, quiero que sepas que cada noche en que suplanto a aquella joven que nunca dejas de ser, antes de sumergirme entre tus sábanas y soñar que me sabes enamorado, como dice la canción, yo busco tu retrato, siempre que puedo para besarlo, como si fueses tú misma, y dibujar un corazón invisible sobre tu mirada de mujer, mi querida Isabel.

lunes, 8 de octubre de 2018

me encanta hablar de ti

Mi querida Isabel,

Que lo diga yo mismo en este diario puede resultar una obviedad, pero es así. Me encanta mencionarte en mis conversaciones con gente que no te conoce, en plan: "mi cuñada...". Me gusta sacarte siempre como ejemplo de buen gusto, y de muchas otras cosas, así como aprovechar cualquier anécdota para conectar contigo, mientras imagino cómo te verá la gente cuando les hablo de ti. No suele ser nada personal, como tampoco destapo aquí nada de tu vida personal más allá de los sentimientos que despiertas en mi...

Supongo que es la necesidad de tenerte en mi día a día, en mi vida cotidiana, la forma de hacerte presente en las cosas que vivo, más allá de los breves momentos que comparto contigo. La cuestión es que siempre que puedo hablo de "mi cuñada", a propósito de alguna anécdota o similitud, porque en el fondo necesito que todo el mundo te conozca, y ¿quién sabe?, a lo mejor algún día, cuando te tengan delante, te digan eso de "me ha hablado mucho de ti". Manías que me acercan a ti, siento ser tan simple.

jueves, 4 de octubre de 2018

cuando me apartan de ti

Mi querida Isabel,

Esas veces en que me siento super a gusto con la perspectiva de compartir contigo unas horas, sabiendo que vamos a estar todos juntos y te voy a tener cerca, y de repente: alguien propone separarnos, en dos grupos o dividirnos la tarea, algo que para en seco la música de mi amor secreto, generando un silencio que me contraría, que me deja frío. No suelo rebatir mucho porque estas cosas cuando estás en familia suelen tener mucho apoyo, así que me resigno una vez más a estar cerca de ti viendo cómo nos separamos, como esa mini distancia nos deja en la misma casilla de salida, sintiéndote cerca pero lejos, una vez más. Por eso cuando estás preparándote para irte, y sé que vas a separarte de mi durante unos minutos u horas, me fijo en ti con más intensidad, miro cómo buscas en tu bolso, cómo te arreglas el pelo, cómo miras tu móvil. Estudio cada pliegue de tu piel, cada brillo de tus ojos o tus labios, como esperando retener todo eso y alimentarme de esos mini recuerdos cuando no estés. Exactamente con la misma meticulosidad con que lo hago en este diario...


Sin embargo, he de reconocer que el lado bueno de todo esto existe. Y es que algunas veces, aunque sean muy pocas, ese reparto en grupos me deja de tu lado, y a pesar de que eso para ti sea igual de natural que la opción anterior, es para mi una explosión de felicidad disimulada, por tenerte conmigo en mayor intimidad. Estar junto a ti es para mi siempre un regalo de la vida, no te lo digo pero lo es, mi querida Isabel.

mi estado de Whatsapp

Mi querida Isabel,

Hay una forma de comunicación que me une a ti, de una forma muy tonta pero muy directa. Y créeme que en mi afán de conformarme con poco de ti, esta vía no es la excepción. Cada vez que actualizo mi estado de Whatsapp pienso en ti. Y lo hago porque espero siempre que tú lo veas, y aparezca esa flor que eres tú en mi lista de contactos.


Constantemente entro en mi estado y saco la lista, esperando que tú estés ahí. Para mi decepción no siempre me ves, y eso me llena de esa ansiedad a la que ya estoy acostumbrado, y que se llama "te necesito". Cada vez que entro en mi estado y veo que tú has aparecido, imagino qué habrás pensado al ver mi imagen, y a la vez imagino que en esas ocasiones en que la imagen va con un mensaje oculto para ti, lo has entendido, y contienes una duda, un hilo de esperanza que supone para mi un universo. Mi querida Isabel, no sabes lo que significa para mi que dediques un segundo a ver mi estado. Una cosa tan insignificante, y a la vez tan valiosa, como todo lo que viene de ti... hacia mi.

miércoles, 3 de octubre de 2018

seguro que no soy el único

Mi querida Isabel,

Vaya por delante que aunque este blog me sirva para desahogar mis anhelos más ocultos contigo, sé que hay mucha gente que te quiere, la familia te adora, y de eso estoy seguro, porque lo veo cada vez que estoy cerca de ti. Más allá de toda la gente cercana, yo mismo te quiero muchísimo desde mi faceta de cuñado, en realidad eres muy querida, y por razones que no me resultan extrañas. Es por eso que la gente te demuestra su cariño de muchas formas, la última en tu cumpleaños, cuando he visto cómo alguien cercano a ti te demostraba su aprecio con hechos y palabras, que en el fondo me han provocado esos celos absurdos que siempre me remueven el corazón cuando vivo ese tipo de escenas contigo desde la lejanía de ser tercera persona. Por un lado me alegro muchísimo de ver como la gente te quiere, porque veo en tu cara la satisfacción seguramente mucho más valiosa para ti que cualquier regalo material, y por otro lado el mero hecho de ver cómo alguien te abraza y te da dos besos es como que... ufff.... es tan doloroso para mi... y perdona la expresión. Siempre me gustaría estar en el lado de quien está contigo.

No pretendo ser el protagonista de tu vida, estoy muy lejos de eso, sobre todo porque paso muy poco tiempo contigo, así que a veces pienso en cuantos domingos te pondrás tan guapa como sueles hacerlo, y pasarás horas con gente a la que envidio tanto, incluso sin saberlo. No te quiero ni contar cuando pienso en las caricias de tu marido, es algo que no puedo pensar porque me duelen los celos de verdad. Me consuelo con saber que todo el cariño que recibes es merecido, que cada piropo que te echan se queda corto. Yo mismo tengo que escribir este diario para exteriorizar todos mis sentimientos hacia ti, porque veo imposible decirte todo esto a la cara, ojalá algún día leas este diario. En realidad, por muy torpe que sea mi redacción, seguramente tras leer cada entrada, puedas hacerte una idea de lo que te amo, mucho mejor que decírtelo mientras seguramente mi boca se seca y mi lengua se traba, felizmente la ventaja de escribir agazapado en la intimidad es que te puedo decir bien claro que, mi querida Isabel, yo también Te Quiero mucho.

martes, 2 de octubre de 2018

esa forma en que te miro

Mi querida Isabel,


Al principio te miraba a los ojos lo justo, no sé porqué razón me imponías bastante, era como que te tenía como una persona mucho más madura que yo, siempre con las cosas claras, y al hablar contigo  reconocía en ti una autoridad extraña, no impuesta pero sí cómoda en cierta manera. Con el tiempo me fui enamorando de ti, y te miraba disimuladamente, sobre todo. Me empecé a fijar en tu expresión, en tus facciones, en tu sonrisa. Sobre todo en tu sonrisa.


Y el amor empezó a hacerse cada vez más profundo, a medida que ya no te miraba de lejos, disimuladamente, sino que buscaba tu mirada, de la forma en que ahora lo hago. No te busco constantemente, sino que de los pocos minutos que disfruto de ti cada varias semanas, siempre busco un instante en el que te miro directamente a los ojos, un instante muy buscado, idealmente muy natural, pero en el que aprovecho para decirte con la mirada que te amo, aunque sea durante una fracción de segundo. Quiero pensar que durante ese breve instante en que nuestras miradas se cruzan, como si fuese un morse perfecto, mis ojos te transmiten todo lo que siento por ti.

Lo normal es que en muy pocos segundos tu sigas a lo tuyo, y yo también. De hecho muchas veces soy yo el que cambia de tema o se gira hacia otro lado, pero Isabel, en ese preciso instante siento la satisfacción tal vez falsa de haberte inundado de sensaciones, de haberte dicho "te quiero" con la mirada. Espero seguir disimulando mi amor hacia ti al menos como hasta ahora, pero siempre pienso que dentro de muchos años te miraré a los ojos y te acabaré diciendo eso de: "Isabel, siempre estuve enamorado de ti, lo sabes ¿verdad?".

en un segundo plano

Mi querida Isabel,

Eres tan humilde que muchas veces te veo apartarte a un segundo plano cuando me gustaría tenerte en ciertas conversaciones, o cuando estamos con más gente y ansío tu protagonismo. Sistemáticamente echas un paso atrás y te quedas con los brazos cruzados, sonriendo, y mirando a todos los demás como excluyéndote de la primera línea de la conversación. Esto a veces me crea una ansiedad especial, ya que en cierta manera me recuerda que n-o-s-o-m-o-s-p-a-r-e-j-a, algo que me cuesta asumir cuando me evado y te siento realmente como tal en mi estratosférica imaginación.


En momentos así me gustaría cogerte de la mano y verme presentándote a todos como mi pareja, y yendo más allá fantaseo con que circunstancias inesperadas nos hagan coincidir juntos en algún evento y que la gente nos confunda con una perfecta pareja. Y te aseguro que lo seríamos, es una de las pocas cosas que tengo claras en la vida. En esta vida que nunca podré compartir contigo...

lunes, 1 de octubre de 2018

quien eres en mi fantasía

Mi querida Isabel,

A veces, cuando paso contigo dos días escasos, y tengo la oportunidad de compartir contigo unos momentos, al final, cuando soy consciente de que después de la convivencia normal no pasa nada, y que para ti como para el resto de nuestra familia, no somos más que cuñados y realmente entre nosotros no pasa nada de nada, en esos momentos, me refugio en la fantasía de quien eres en el mundo que me he inventado a tu alrededor.


Es entonces cuando siento el consuelo de saber que, al menos en mi fantasía, eres una mujer para mi, y entonces siento tus besos, tu cuerpo, tu aliento... en entonces cuando construyo en mi mente una relación de pareja que me llena de un modo inimaginable, aunque sea una contradicción. Es entonces cuando hago realidad mis deseos, mis anhelos contigo. Es en esa fantasía que sé que tu amor y tu pasión existen para mi. Me evado y sé que nadie me puede quitar esos momentos, tan inventados como reales, tan increíbles como difíciles de materializar. Sin embargo ¿qué más me da?. Nunca tendré a la Isabel que no puedo amar, pero sí puedo tener a la Isabel que lee este diario, a la Isabel que sabe lo que la amo.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

devolverme mis favores

Mi querida Isabel,

Sabes que haría cualquier cosa por ti. Cualquiera. Siento hoy que estoy tan enamorado de ti como un joven ansioso e ilusionado, incluso sabiendo que este amor puede, muy probablemente, no ir a ningún sitio. Cada ocasión que tengo, surgida de forma natural o forzada por mi (intento que no mucho), la aprovecho para favorecerte sin dudarlo. Me encanta sentir el placer de halagarte ayudándote siempre en todo lo que puedo, y adoro esa expresión de tu cara cuando te hago un favor tras otro, tan sólo preocupándome de si soy demasiado pesado. El otro día vi por primera vez la película Pagafantas, y ufff.... qué decir, miedo me da sólo de pensarlo...


En fin, el caso es que el otro día me dijiste que siempre te hago favores, y que ya no sabes cómo devolvérmelos, normalmente me haces regalos -tus camisas me las pongo siempre pensando en ti, por ejemplo-. Sin embargo, aun agradecido hasta el infinito por tus regalos, no puedo dejar de pensar en lo que en realidad me gustaría de verdad: un beso. Algo tan simple pero tan valioso. Y tal vez ni siquiera un beso en la boca, eso me perdería del todo. Sino un simple beso, con un abrazo que me acerque a ti. Un beso lleno de amor. Sobre todo lleno de amor...