viernes, 14 de diciembre de 2018

estás estupenda

Mi querida Isabel,

Te voy a decir algo que estoy deseando decirte desde hace mucho tiempo, pero que por motivos obvios no te puedo decir en persona, y menos delante de los demás. De vez en cuando te quejas de que la edad hace mella en tu cuerpo, en tu vista, en tu cintura, o en general en tu belleza. Y conste que por lo que te conozco admiro en ti la gran autoestima de la a menudo haces gala sin caer por ello en absoluto en el narcisismo. Pero sí. Como toda mujer de casi 50, haces algunas referencias de vez en cuando al paso del tiempo en tu cuerpo. Generalmente me muerdo la lengua y disimulo como si no te escuchase, porque lo que me pide el cuerpo es rebatirte con halagos que podrían parecer irreales.

Sin embargo, debo decirte en la intimidad de este diario, que estás estupenda, Isabel. El tiempo pasa por ti como por el resto de los mortales, pero creo sinceramente que a ti te trata bien, conservas una belleza juvenil y eterna. Más aún, en mi opinión en parte sesgada por el amor que te tengo debo decirte también que tu belleza y tu atractivo no hacen sino mejorar con la edad. Si no fuera porque en este diario no puedo ni debo poner fotos tuyas en primer plano, cualquiera podría juzgar en cuanto viese varias instantáneas tuyas a lo largo de los últimos 20 años en los que te conozco. Estás mucho más guapa ahora que cuando te conocí. Eso sin contar el día de tu boda, en que estabas radiante de belleza, una belleza que aún por entonces yo no había descubierto del todo. Menos mal.

Pero sinceramente Isabel, aún sabiendo que mi opinión no es objetiva del todo, créeme que estás preciosa, tanto por dentro como por fuera. A los hechos me remito, ¡quién te tuviera!...

jueves, 13 de diciembre de 2018

el delito de quererte

Mi querida Isabel,

Muchas veces me siento culpable por desear estar contigo algún día. Son tantas las razones por las que eso no es posible, que siento que no debería ni planteármelo, pero siempre acabo deseándolo como algo que podría pasar. Veo tu melena caer sobre tu abrigo y pienso cómo sería tenerte tumbada sobre mi, los dos desnudos, con tu pelo cayendo sobre mi pecho. Sólo de pensarlo me puede la ansiedad, y a la vez me invade una punzada de culpa, porque entre otras cosas tú ya tienes quien te abrace, quién te quiera.


En el fondo son deseos que viven en mi mundo de fantasía, pero evocar estas sensaciones tiene para mi una satisfacción extraña, que forma parte de la intimidad. Y por eso en el fondo disfruto imaginando que tú y yo somos una pareja. Una pareja que paradójicamente creo que si no sería perfecta, sí podría tener muchos de los ingredientes de la felicidad. Hacerte feliz es algo que me obsesiona, incluso desde mi papel de cuñado, por eso te complazco siempre que puedo. Por eso y porque no dejo de quererte desde la distancia, mi querida Isabel.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

siempre que no te veo

Mi querida Isabel,

Hace ya tres semanas que no te veo. En realidad te he visto mucho en fotos, eres tan guapa... Pero te echo de menos cuando pasa tanto tiempo. Y me pasa que hay días en que pienso menos en ti, supongo que es normal, pero de repente algo me recuerda a ti, y ya estás en mi cabeza para el resto del día. Eres ese rincón al que siempre quiero volver, en el que siempre me siento seguro.


Recuerdo tu voz dulce y calmada, tu mirada tímida e interesante, tus gestos siempre tan familiares, todo o casi todo lo que no está en las fotos. Y eso me ayuda a saber de ti, a imaginarme que sigues como siempre, viviendo tu vida sin mi, la mayor parte del tiempo. En el fondo saber que estás bien me llena de felicidad, y me hace desear verte pronto. Es tan sencillo como eso, no aspiro a grandes cosas más allá de verte de vez en cuando, saber que estás ahí y también esperar que de vez en cuando también, tú también, te acuerdes un poco de mi.

sábado, 8 de diciembre de 2018

mis mensajes para ti

Mi querida Isabel,

Cada vez que te mando un mensaje directo o en uno de los grupos que compartimos, imagino tu móvil vibrando en tu mano, o sobre la mesa. Me pregunto qué pensarás al ver que el mensaje es mío. Qué será lo primero que te viene a la cabeza. En mi caso me produce una pequeña satisfacción, una sorpresa muy agradable, que eclipsa cualquier otra cosa que esté haciendo. Me gusta recibir un mensaje tuyo, y el ansia por leerlo me puede siempre.


Cada mensaje que te envío, ya sea directo o indirecto, está siempre muy medido, y me lleva unos minutos pensar en cómo escribirlo, para que tu reacción sea la adecuada. Normalmente espero provocarte una sonrisa, esa que tan bien conozco, y que tengo grabada en mi imaginación Esos mensajes que te llegan cuando tienes el móvil entre las manos son para mi lo más parecido a una caricia, que te envío con todo el amor, como siempre, mi querida Isabel.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

fantasía contigo

Mi querida Isabel,

Anoche tuve un sueño contigo. Más bien una fantasía, porque no estaba aún dormido, pero me imaginé todo con la nitidez de un sueño. Tú tenías que hacer un recado, y me pediste que te llevase en coche. Yo me acercaba a tu casa, y te habías puesto muy guapa, como siempre. Radiabas belleza, y me pregunté cuantos días así me habría perdido a lo largo de nuestra vida separados...

Subías a mi coche, yo te sujetaba la puerta, y cuando salíamos de tu casa, tú me mirabas a los ojos y yo entonces entendía que no era yo sólo quien te amaba. Cambiaba entonces el rumbo y te llevaba a ese hotel tan elegante, donde nos acercábamos a la recepción, caminando por los pasillos de mármol y barandillas doradas, y reservábamos una habitación en el mismo momento, sobre la marcha, mirándonos a los ojos. Tu mirada, sin ser una sonrisa, me enamoraba aún más de lo normal, y cuando llegábamos a la habitación, te cogía de las dos manos y cerrando la puerta con el pie, me acercaba a ti y te besaba en los labios, mientras el sol entraba por la ventana y hacía brillar tu pelo...


Todo esto pasaba en mi imaginación mientras seguramente una sonrisa se dibujaba en mi cara, justo antes de dormir. Y en esa fantasía veía a la imagen de ti que también me ama, aquella que sólo vive en mi imaginación, y que tanto desearía ver hacerse realidad... Mientras tanto, me conformo como ya sabes con contemplarte en las fotos que guardo de ti. En todas ellas tu mirada me dice que sea paciente, el amor al fin y al cabo está entre nosotros, lo sé. Te amo, Isabel.

lunes, 3 de diciembre de 2018

el amor está en ti

Mi querida Isabel,

El amor está en ti. Al menos irradias amor hacia mi cada vez que me acerco, ese amor que proviene de ti cala en mi persona, y no sé vivir sin tu presencia, muchas veces escasa, pero siempre plena. Si paseamos un rato, me fijo en tu melena al sol y ahí está el amor, en forma de corazón. Ya lo dice la canción, que el amor está en el aire. Y en ti.


¿Es tal vez el destino que me pide que te ame tanto?. No lo sé, pero si esa onda en tu melena me señala un corazón, para mi es el tuyo, mi querida Isabel, y créeme que aunque consciente de que tu corazón ya tiene dueño, me encantaría tenerlo para mi, y ser el hombre que te de todo lo que un hombre entrega a una mujer, mi querida y siempre deseada Isabel.

domingo, 2 de diciembre de 2018

¿estás preparada, (cariño)?

Mi querida Isabel,

Una de las escenas más repetidas en la serie que guardo en mi memoria es ese momento en que subo las escaleras de tu casa y cruzando la puerta entreabierta, te oigo en el servicio, terminando de arreglarte. Como si lo necesitases...

Estoy ya muy acostumbrado a aparentar naturalidad, ocultando el ansia que me produce volverte a ver, y entonces oigo tu voz allí al fondo, mientras te arreglas la melena y tu silueta se dibuja a contraluz, de una forma maravillosa. Todo es perfecto e idílico durante unos segundos en los que imagino mil cosas, en los que daría media vida por decir: "cariño, ¿estás preparada?". Te miro de reojo, primero, y luego directamente me acerco para disfrutar de tu silueta, de tu melena, de tus labios con esa luz entrando por la ventana, en la calma de una casa tan real, tan como tú. Pero es la realidad envuelta en cotidianeidad la que me despierta súbitamente, mientras tú me saludas casi sin darte importancia, y me veo deseando que no lo estés, que estos minutos se hagan eternos, para respirar el ambiente de tu hogar, sobre todo cuando estás sola, y puedo imaginar que somos de nuevo una pareja, y compartimos esos metros cuadrados.

Como ves no dejo de imaginar cosas en ningún momento, sobre todo cuando estoy contigo. En el fondo uno de los fines de este blog es explicarte porqué lo hago, y que tal vez tú comprendas mis sentimientos. No puedo dejar de pensar en ti. Para bien, siempre. Te quiero Isabel.

jueves, 29 de noviembre de 2018

la delicadeza de tu forma de ser

Mi querida Isabel,

Hay algo en tu forma de ser que me recuerda a esas bailarinas de ballet, con esa delicadeza con la que te mueves, apareces y desapareces, menos cuando eres la madre ama de casa siempre con prisas. Pero incluso en ese último papel me gustas, porque eres auténtica, y sobre todo muy mujer...

En esos momentos en que estás relajada, y tranquila, me transmites la calma que necesito para vivir, me transmites el amor inconsciente que me alimenta para pasar largas temporadas lejos de ti.

Siempre te quiero, pero especialmente me gustas cuando eres tú, cuando la modestia y la presencia en un segundo plano hacen de ti la mujer perfecta que me gusta contemplar desde el anonimato, aquella a la que todo el mundo dirige sus elogios, y que siempre sabe corresponder con una radiante sonrisa, en la que tus labios me enamoran, siempre. Una vez más y para siempre. Me pregunto cómo sería disfrutar de tu silueta moviéndose a mi lado siempre, me pregunto cómo sería deleitarte con un té cuando relajados nos sentásemos en el sofá, me pregunto tantas cosas que no tienen nunca respuesta, pero contestándome a mi mismo me colmo de ti, me imagino lo que eres cuando estás conmigo, en mis sueños siempre, mi querida Isabel...

lunes, 26 de noviembre de 2018

belleza resplandeciente

Mi querida Isabel,

Hay días en que pienso que todo el poco tiempo que paso contigo es en realidad un regalo que me permite asomarme a la inmensa belleza que desprendes, y pienso qué sería de mi si te tuviese a mi lado cada día, seguramente moriría de amor...

Y no lo digo por decir, créeme. Todos y cada uno de esos instantes que vivo contigo se quedan grabados en mi memoria, como ese día en que paseamos juntos bajo el sol, y aunque no estábamos solos yo sólo podía pensar en ti, mientras oía tu voz cerca, y tus tacones sonaban al andar. Cada pocos segundos giraba la mirada disimuladamente para ver tu pelo ondear con el viento, y en ciertos momentos el brillo de tus labios rosas me hacía morir de amor poco a poco, en pequeñas dosis...


No sé cómo resistiría eso de tenerte tan cerca cada día, cada segundo, si no eres mi pareja, si no puedo disfrutar de ti en tu compañía en tu rol de pareja. Creo que la ansiedad me perdería, porque no sé disfrutarte de otra manera que deseando en silencio vivir contigo el resto de mi otra vida, esa que no existe, la que viviría tan intensamente enamorado de la mujer perfecta, de ti.

Cada onda de tu melena, cada brillo de tus labios, cada gesto de tu mirada, cada matiz de tu voz. Cada detalle de ti me vuelve un poco loco, porque vivo sin vivir en ti, porque me basta con disfrutarte sin llegar a disfrutar de ti, ¿por que te quiero y te amo tanto?, mi querida Isabel...

jueves, 22 de noviembre de 2018

en las distancias cortas

Mi querida Isabel,

No quiero pecar de repetitivo, ni quiero que este diario se centre en mi atracción física por ti. Me refiero a esa que existe, y que es real. Sin embargo, debo confesarte que muchas veces cuando estamos en el coche, o las veces que hemos estado solos, sentados en el parque o en la intimidad de tu cocina, he sentido más que nunca esa atracción que me hace desear estar contigo para siempre, haciendo eterno ese momento que finalmente se acaba, al cabo de unos minutos...

En ocasiones así presto atención a cada uno de tus gestos, al tono de tu voz, al olor de tu cabello, y a cada uno de los ínfimos detalles que son oro para mi. Trato de no caer en el descaro del deleite que me produce contemplarte, pero hay veces que eso, mi querida Isabel, es del todo imposible. Y desearía poner mi mano sobre tu pierna, y decirte todo lo que te amo, derrumbarme en un camino sin retorno en el que no tengo nada más que perder, y entonces la consciencia de que es precisamente eso, un camino sin retorno y sin sentido, me vuelve a la realidad y acabo descartando una vez más la opción de revelarte mi amor, lo cual deseo continuamente, pero contengo por el bien de los dos.


No me queda claro si realmente el bien de los dos es lo que nos da la vida que tenemos, pero prefiero no caer en la duda, y prevalece el respeto. Mi respeto a ti, a tu familia y a todo lo que significas como mujer. Y me quedo en un segundo plano mientras no dejo de imaginar mil cosas... mil cosas que nunca se harán realidad. Mil cosas que te contaría en la intimidad de muchos otros momentos que cada vez son menos frecuentes entre tú y yo. Tal vez sea ley de vida, pero en silencio te amo y sofoco ese amor, mi querida Isabel. Isabel de mi vida...

domingo, 18 de noviembre de 2018

en la distancia, Isabel

Mi querida Isabel,

Cuando en la distancia te añoro
cada recuerdo tuyo es oro

El suave tacto de un beso en tu mejilla
vuelve a mi, cual ola hacia la orilla 



El libro que cada noche lees en tu cama
lleva un mensaje de quien en silencio te ama

Anhelo estar contigo, querida Isabel
más allá de compartir sofá y mantel

jueves, 15 de noviembre de 2018

la noche que me quieras

Mi querida Isabel,

En ocasiones imagino que es una noche, pero en otras es una mañana de sábado, los dos tranquilamente en la cama, enredados entre las sábanas...

No te voy a mentir, he pensado mil y una veces en ese momento en que tú y yo estemos juntos, y dejemos nuestros cuerpos al azar del deseo, deseo que desde aquella vez en que cruzaste tus piernas a mi lado con esas medias de flores no ha dejado de estar ahí. A veces como un deseo leve y casual y otras en forma de atracción irresistible. O mejor dicho, resistible gracias a mi desconocida fuerza de voluntad, con la que soy capaz de amarte, desearte y no poder vivir sin ti simplemente viviendo a tu lado, hablando contigo, cuando mis ojos te dicen que te comería a besos, y mucho más...

El caso es que tu figura me perturba, me colma de deseo, y pienso aún sin quererlo, en esa noche en que te entregues a mi, como si realmente esa noche fuese a hacerse realidad. Y entonces me despierta de mi sueño contigo el reloj, el calendario, el pasar de los años, y me doy cuenta de que cada vez somos más mayores, y cada día se hace más improbable esa pasión entre los dos. Es puro realismo, y con los años me veo más cogido de tu mano, utilizando la palabra para decirte lo que te quiero, y el romanticismo me hace escribir un blog en el que obvio detalles tan tórridos que me avergonzarían cuando lo que quiero es transmitirte mi amor, transmitirte que eres la mujer con la que viviría el resto de mi vida sin dudarlo un segundo. Si no fuese porque la vida nos tiene otro destino a los dos...

Mi querida Isabel, la noche que me quieras tal vez no llegue nunca, pero el sólo imaginarte entre mis brazos, desnuda, plena de consciencia del amor que te profeso, me lleva a la cima del deseo, del anhelo de tu figura, además de tu ser, del que ya estoy enamorado hace años. Sueño con verte con esas mismas medias de flores, sentada junto a mi, y sueño con presumir ante el mundo de que tú eres mi pareja, mi amor, mi compañera... Y debes saber que mientras eso me avergüenza por quien soy y por quien tú eres, no puedo por menos que decirte que algo tendrá tu persona, tu figura, tu mirada, que enamora de esa forma, en un entorno tan cotidiano, tan familiar. Yo ya no sé pensar en ti de otra manera que no sea amándote en todos y cada uno de los sentidos. Incluido el sentido del tacto, tan cercano al deseo más carnal, que me hace verte mucho más atractiva de lo que nunca nadie te dirá, incluido yo. Te amo y también te deseo, aunque, una vez más viviré tan sólo con eso, con el deseo, mi amor.

domingo, 11 de noviembre de 2018

la fortaleza de tu hogar

Mi querida Isabel,

Hay algo que forma parte de tu vida cotidiana, esa en la que yo no existo más que que remotamente. Es algo tan normal en cualquier familia que es absurdo tener celos, pero a mi me pasa. Vosotros lo llamáis de otra manera, pero es algo como "tarde de cine". Se trata de juntaros en familia y ver una película en casa, con una pizza. Algo tan familiar y cotidiano me supone una demostración de lo inmensamente lejos que estoy de ti, y más si te imagino tumbada en el sofá con tu marido, no puedo evitarlo. Y lo mejor de todo es que en el fondo me gusta verte feliz en ese entorno, en tu entorno familiar, no dejo de alegrarme por ti, como es obvio.

Pero es imaginar esa escena y veo lo fuera de tu vida que estoy, por motivos obvios. Y una vez más sufro por tenerte completamente fuera de mi alcance, cada semana, en una rutina que se repite continuamente, mientras los años pasan, y la probabilidad de tenerte se reduce a cero. Es la vida. Aunque también debo decir que en alguna de esas sesiones he estado con vosotros, en mi papel, en ese papel de derechos restringidos, desde el que es imposible quererte como me gustaría, y más que disfrutar lo que hago es sufrir un poco. Y luego pienso que no está nada mal eso de estar cerca de ti.

martes, 6 de noviembre de 2018

esos últimos minutos

Mi querida Isabel,

Cada vez que nos despedimos, se me hace un pequeño nudo en la garganta, como si no nos fuésemos a volver a ver en mucho tiempo. Es como que siento la ansiedad de agotar esos últimos minutos de la forma más intensa, y es por ello que te miro a los ojos, mientras hablas con los demás, y es por eso que te sigo con la mirada, en cada uno de tus movimientos, en cada uno de tus gestos, como queriendo impresionar en mi retina cada uno de tus detalles.

Porque esos detalles son los que luego, en los días siguientes, recordaré como si te tuviese delante, y me servirán para rememorar lo que eres y lo que significas para mi. Y eso es mucho. No eres sólo mi cuñada, sino alguien muy especial para mi, que me inspira y me guía en muchos aspectos. No me preguntes cómo has llegado a significar tanto para mi, ni yo mismo lo sé, pero tengo claro que de todo lo que escribo en este diario, parte debería explicar este fenómeno de amor. Mi querida Isabel, cuando me separo de ti busco tu beso, te busco a ti. Y lo hago porque es ese beso, ese breve contacto con tu piel lo que me queda después de mucho tiempo. Es ese beso y mi nombre en tus labios lo que me hace recordarte como ese olor de la infancia que no se puede borrar de la memoria, o ese amor de familia que en esencia es más natural en nuestra relación. Siempre que siento que me voy a separar de ti Isabel, vienen a mi mente esas palabras: "No te apartes de mi, amor...".

domingo, 4 de noviembre de 2018

cuando leas este diario

Mi querida Isabel,

Me viene a la mente cada momento en que tú y yo hemos llegado al punto de una conversación personal, y en cada uno de ellos soy sistemáticamente torpe, no consiguiendo decirte lo que quiero, porque me puede el ansia de comunicarte mis sentimientos, a la vez que el nerviosismo de meter la pata. Todo esto porque no quiero caer en la falsa certeza de los enamorados, de ver el momento de intimidad como una ocasión perfecta para declararse o algo así... y por consiguiente estropearlo todo definitivamente, en mi caso. Por eso escribo cada línea de este diario, porque me da la oportunidad de reflejar lo que siento por ti de una forma quiero creer que un poco menos torpe, y en parte porque sé que tú no lo leerás. Pero, ¿qué pasaría si lo hicieses?...

Por mi parte, quiero decirte que seguramente de leer este diario (por completo) sabrías identificar muchas razones por las que te amo, y seguramente tu conclusión no sería tan dramática y drástica como si te lo contase yo de palabra. Eso poniéndome en el caso optimista. Si me voy al supuesto realista, seguramente de conocer mi diario tu reacción sería de no querer saber lo que en él cuento, por lo que siempre digo, por ser irreal e irrealizable. Sé de buena tinta que prefieres tu vida actual a una historia de amor de este tipo, que posiblemente sólo te trajese problemas. Ojalá me equivoque, porque siempre pienso que seríamos buena pareja, salvando el abismo de condicionantes que nos separan en esta vida.

En el fondo deseo que este diario te llegue, y por eso fantaseo con poner su nombre en alguno de los libros que estás leyendo, en una pared frente a tu casa o simplemente en el comentario de uno de los blogs que lees. En el fondo mi mayor deseo es que este diario se convierta en el medio de comunicación clandestino que te entregue todos mis sentimientos, con la firme certeza de que nada puede ocurrir más allá de todas estas entradas de mi diario. Con la tranquilidad que me da ver las cifras de audiencia de este blog, remotamente lejanas a tu mundo real, te busco, deseando que en alguna de tus noches de desvelo llegues hasta aquí, a esta que es mi historia contigo, mi querida, anhelada y siempre bella Isabel:


https://miqueridaisabel.blogspot.com

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miércoles, 31 de octubre de 2018

cuando estoy muy cerca de ti

Mi querida Isabel,

Deseo siempre estar muy cerca de ti. Cuanto más mejor. Y esto incluye, ¿porqué no decirlo? el sentir tus labios contra los míos... pero eso se queda en mi imaginación.

Sin embargo, a veces veo mi deseo cumplido, aunque sea sólo de una forma aproximada. Cuando estamos en una multitud, aprovecho para colocarme lo más cerca de ti posible, imaginando que somos pareja, y te tengo muy cerca, los dos hombro con hombro, o pecho con espalda. Sin llegar al extremo de tocarte, juego a sentirte muy cerca, y llego a veces a sentir tu aroma, tu cercanía. Me deleito con el brillo de tu pelo, tan inalcanzable para mi, simple cuñado. Y es ahí cuando pienso en ti, en nosotros, en esa utopía que supone estar juntos, ser pareja de verdad. Sé bien que eso, por imposible, queda lejos de mi alcance, y te debo tal respeto, a ti y a los que nos rodean, que trato de que mis fantasías sean tan efímeras como el viento que revuelve tu melena adorable y dulce.

En momentos así me enorgullezco de ti, pienso en quien eres, una mujer perfecta, una perfecta señora. Y siento celos de quienes entre la multitud te tienen al alcance de su mirada, porque tu belleza es obra de arte, es generosa simpatía, es perfección, mi querida y amada Isabel.

martes, 30 de octubre de 2018

no me pude contener

Mi querida Isabel,

Es tal la emoción y excitación que siento al tenerte cerca de mi por unos días, que vivo en un estado constante de contención, de ansiedad, por aprovechar cada momento contigo. Si además le añado el hecho de que eres un sol, es cuando ya no puedo evitar demostrarte abiertamente lo que te quiero. Me hiciste un regalo que me demuestra que piensas en mi, y eso mi querida Isabel es algo que me encanta, porque te aseguro que pienso en ti cada minuto del día, y saber que tú te has acordado de mi aunque sea una milésima parte es desde luego una satisfacción. Ese regalo era, una vez más, lo de menos, pero al verme objeto de tu ansia de complacer, me dirigí a ti sin reparos y te di ese beso en la mejilla. ¿Qué sentiste en ese momento? no lo sé, tal vez no lo sabré nunca. En mi interior quisiera pensar que te recorrió una sensación de satisfacción, créeme que eres un cielo. Un amor.

Siento el miedo a ser descubierto de alguna forma, que alguien sospeche lo que te amo, no lo que te quiero, que creo que es más que evidente... En fin Isabel de mi vida, sigue dándome estos momentos, incluyendo la oportunidad de soltarte un beso sobre tu mejilla, sobre tu piel de melocotón. Amor con amor se paga, y yo te debo mucho amor...

sábado, 27 de octubre de 2018

un mensaje para ti

Mi querida Isabel,

Viste ese libro por casa y lo cogiste para leerlo, sin saber que era mío. Me hizo ilusión verlo sobre la cama ayer, supuse que lo habías cogido para leerlo, así que decidí dejarte un mensaje muy personal, espero que lo veas, imagino que si así es no sabrás que lo puse yo. En cualquier caso la posibilidad de que te llegue el mensaje me gusta, llámame absurdo.

Cogí un boli que no escribe y puse un I LOVE YOU, abreviado como I (Corazón) U. Es lo que siento por ti, espero que al pasar la página llegues a verlo, y tal vez pienses en el dueño de ese libro, es una posibilidad. En cualquier caso, dicho de una forma directa: Te quiero Isabel. Y me encanta que estés en mi casa, y que cojas mis cosas, me gusta todo de ti.

jueves, 25 de octubre de 2018

lo difícil de complacerte

Mi querida Isabel,

Cuando estamos poco tiempo juntos creo que pasa desapercibida la forma en que trato de complacerte, buscando la manera de hacer lo que creo que te va a gustar. No es una cuestión de decirte a todo que sí, pero es que contigo me apetece todo, me gustan tus gustos. Creo que es lo que significa, al fin y al cabo, estar enamorado.

Pero cuando estamos conviviendo unos días debo confesar que tengo que contenerme para no estar continuamente pendiente de ti. En la vida real eres mi cuñada, y yo deseo continuamente estar contigo, hablar contigo, compartir todo contigo, y eso no es compatible con nuestras vidas, por desgracia. Así que me tengo que conformar con disfrutar de la satisfacción de cosas como compartir contigo este mismo ordenador, y saber que tus dedos recorren estas mismas teclas, ya ves tú qué tontería...

Sin embargo, de vez en cuando tengo la oportunidad de decirte lo que te quiero, en forma de gestos, como sonriéndote al cruzarnos en el pasillo, ayudándote con cualquier cosa o simplemente mirándote a los ojos, en general cualquier pequeño gesto me sirve para disfrutar una vez más que estás conmigo. A pesar de contener mis ganas de hacer contigo una mini vida de pareja, no puedo evitar aprovechar cada oportunidad de complacerte, porque eso para mi es una forma de quererte, mi querida Isabel.

miércoles, 24 de octubre de 2018

cuando llegas a la ciudad

Mi querida Isabel,

Una vez más vienes a vernos (no a verme), pero para mi es como si la visita fuese para mi, porque me siento ansioso y deseoso de verte, y de aprovechar cada minuto que estás por aquí. Además esta vez me toca ir a recogerte, y eso es algo que tiene un punto de intimidad, de rato en familia. Me encanta.

Siempre pienso en qué dirá la gente que viaja contigo, ¿se fijará en ti? ¿serás sencillamente una pasajera más?. Me parece ver tu sonrisa cuando alguien se sienta a tu lado, o un niño pasa cerca, siempre eres tan agradable... Paso los minutos en el andén y pienso en muchas cosas, pero no sé porqué me viene a la cabeza la imagen de dos enamorados, que se besan en el andén al reencontrarse. Siento la ansiedad de saber que esa imagen imposible me haría tan feliz... Abrazarte, besarte y salir de allí juntos de la mano, es todo tan irreal. Así que me conformo con darte dos besos y preguntarte si estás cansada, siento la obviedad, pero igualmente salimos de la estación juntos, y te sientas a mi lado en el coche, y eso para mi, una vez más es suficiente. Sentir tu figura junto a mi, hablándome, recorriendo la ciudad, y saber que nos quedan varios días juntos, no puedo pedir más...